Durante más de cinco décadas, la prevención de riesgos laborales en Chile se apoyó en el DS40, un reglamento centrado en la existencia formal de departamentos de prevención, comités paritarios y reglamentos internos. El DS44 cambia el eje: lo que se fiscaliza ya no es solo que los instrumentos existan, sino que el riesgo se gestione y que esa gestión sea demostrable.
En esa lógica aparece de forma explícita el consumo de alcohol y drogas como factor de riesgo laboral. La norma reconoce lo que la evidencia operacional venía mostrando: una parte relevante de los incidentes graves en minería, transporte y construcción involucra fatiga, alcohol o sustancias. Por eso el DS44 exige un programa preventivo real —con acciones, responsables y periodicidad— y no una declaración genérica en el anexo del contrato.
El impacto práctico es doble. Por un lado, obliga a formalizar documentos: política, programa anual, procedimientos de control y actualización del Reglamento Interno de Orden, Higiene y Seguridad. Por otro, obliga a sostener una operación de control confiable: dispositivos con respaldo, cadena de custodia, registros de cada prueba y certificados de calibración vigentes para cada alcotest en uso.
Esta guía está escrita desde la práctica en faena: qué se pide, qué se revisa, dónde fallan la mayoría de las empresas y qué equipamiento permite acreditar el cumplimiento sin fricción operacional.